El 8 de marzo es una fecha para conmemorar los años de lucha en la defensa de nuestros derechos de quienes nos precedieron, pero también para recordar la deuda estructural que el Estado y la sociedad aún mantienen con las mujeres en toda su diversidad. Desde el Movimiento Manuela Ramos nos sumamos al Día de la Mujer Trabajadora en las calles de todo el Perú, reconociendo que la precariedad, la violencia y la desigualdad siguen marcando nuestras vidas.

Este 2026, nuestra participación institucional se articuló a través de la campaña #NuestroVotoImporta, que surgió ante la urgencia de cuestionar a quienes ocupan hoy los espacios de poder y su papel en avalar los retrocesos que amenazan nuestros derechos. Porque votar no es un acto simbólico: es una acción política de defensa. Frente a la impunidad, exigimos que nuestro voto se traduzca en acciones reales para combatir la violencia de género, no en promesas de campaña.

Este 8M marchamos porque el sistema sigue ignorando nuestras demandas, pese a que somos más de la mitad del padrón electoral. Porque no solo queremos reconocimiento, queremos que se respeten nuestros derechos. No solo queremos ser escuchadas, también queremos decidir.
Las Manuelas salimos a las calles con la memoria intacta, llevando nuestras consignas directamente a las urnas. Para recordar a todas las mujeres y diversidades que nuestro voto tiene poder, que nuestro voto construye democracia, que nuestro voto importa por la igualdad y la no discriminación.


